
MONTMELÓ.- Podrían contarse con los dedos de una mano (y aún sobraría alguno de esos dedos) las personas que podrían explicar de una manera rigurosa y documentada la historia de Montmeló desde aquel lejano año 945, en el que nuestra población hizo su primera aparición comprobada en la historia, hasta nuestros días, y el protagonista de estas líneas el, Doctor Ángel Piñero Valadés, es una de esas pocas personas.
Ángel nació el año 1942 en Montijo (Badajoz) y, como tantos otros niños en aquella España de dificultades, obtuvo una beca e ingresó a los 12 años en el Seminario Diocesano de San Atón (Badajoz), donde culminó los cursos de Humanidades y de Filosofía. En 1964 vino a Montmeló, donde ya estaba su padre trabajando. Tras el paréntesis del Servicio Militar, regresó y empezó a trabajar en la empresa Armco, posteriormente Bundy, sin olvidar por ello sus estudios, que continuó en la Universidad de Barcelona, donde se doctoró en Filología Clásica; también estudió Magisterio. Paralelamente a todo esto, trabajó y colaboró en la escuela parroquial, recién creada entonces por Mn. Mateu, y fue uno de los miembros del Patronato que regía la escuela.
Seguramente fue por esta estrecha relación con la parroquia (no en vano considera a Mn. Ferrán como el promotor de los estudios históricos en Montmeló) que Ángel Piñero empezó a interesarse por la historia de la población que le había acogido y, durante un tiempo, fueron frecuentes sus colaboraciones en el “Portaveu”, la antigua revista de carácter socio-cultural que se editaba en la parroquia, y en esta misma revista, de la que fue colaborador habitual y en la que frecuentemente publicó sus escritos sobre la historia de Montmeló.
Hoy por hoy, Ángel, que ya está jubilado, es conocido por sus publicaciones en el CEM (Centre d’Estudis de Montmeló) y es un gran erudito de la historia de Montmeló, pues su trabajo de investigación histórica, de carácter totalmente altruista, le ha llevado a revisar a fondo el archivo del Monasterio de Sant Pere de les Puelles (lugar al que acude una vez por semana) y varios más, como el Archivo de la Corona de Aragón, el Archivo Diocesano e incluso la Biblioteca Nacional, siempre en busca de datos sobre nuestro pueblo. Por esta razón dice que él y sus compañeros del CEM tienen más de 4.000 págs. pendientes de publicar (por falta de medios económicos) entre las que estaría la aparición de Montmeló en los papeles de Salamanca y otra sorpresa de gran calado para nuestra historia que promete hacer pública próximamente.
Sin duda debemos de estarle todos agradecidos por dedicar su tiempo, su esfuerzo y su dinero a trabajar para recuperar la historia de nuestro pueblo pues, como él dice, “la documentación de los archivos esconde la verdad de la historia”. Josep Alarcón
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